Mon Tour du Mont Blanc

El Monte Blanco cuna del turismo

El Monte Blanco es una meta turística desde hace más de dos siglos.

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Es precisamente en esta área que han nacido las vacaciones en la montaña, como testifican las libretas literarias y de viajeros que han recorrido a lo largo y a lo ancho el macizo.

Los viajes de William Windham y Richard Pococke de 1741 y el de Pierre Martel de 1742 son los más antiguos sobre los cuales se conocen detalles precisos. Desde 1760, Horace-Bénédict de Saussure realizará varios viajes a los Alpes. Describirá maravillosamente las costumbres de los habitantes, los años de compromiso para llevar la cumbre del Monte Blanco y brindará numerosísimas observaciones científicas, en su obra en cuatro volúmenes, Viaggio nelle Alpi (Viaje en los Alpes).

El interés por el macizo crece después de la conquista de la cima más ambicionada de entonces, el Monte Blanco, que capituló el 08 de agosto de 1786, bajo los repetidos ataques de dos ciudadanos de Chamonix, Michel-Gabriel Paccard y Jacques Balmat.

La gran aventura del alpinismo y del turismo apenas había iniciado cuando los pueblos comenzaron a organizarse para hospedar una clientela en creciente aumento. El hotel de l'Angleterre, el hotel de l'Union en Chamonix, el hotel Royal en Courmayeur o  el Auberge de Tête Noire en Trient pasaron a ser los lugares de vacaciones predilectos de los turistas, extranjeros fundamentalmente, a la búsqueda de nuevas sensaciones, o también el campo base de alpinistas sedientos de conquistas.  

Las poblaciones locales, conscientes de este nuevo maná económico, se ponen en marcha para proponer sus servicios para acompañar a los turistas a la cumbre. 

A causa de la creciente demanda, el ayuntamiento de Chamonix es el primero en disciplinar la profesión de guía. En 1821, nace la primera Compagnie des Guides, con casi 200 miembros. En 1850, Courmayeur y Saint-Gervais inician a competir y crean sus propias sociedades.

No hay que olvidarse, además, del termalismo que, en ese mismo período, conoce su verdadero boom. Pré-Saint-Didier, con el descubrimiento de la fuente termal en 1752, y posteriormente Saint-Gervais, en 1808, atraen una clientela de bebedores de agua, preocupada por proteger una salud a veces enfermiza.

Este gran fermento arrastra las poblaciones locales en el torbellino de la construcción y, durante todo el siglo XIX, en el valle, los hoteles crecen como hongos, uno más lujoso que el otro. La construcción alcanza su apogeo con la construcción de majestuosos edificios, como el Bristol en Finhaut, el Majestic o el Savoy en Chamonix.

Esta euforia permitirá a algunos valles de volverse a abrir hacia el exterior, con la construcción y la modernización de las vías de comunicación. Finhaut sale del aislamiento en 1861 con la ampliación del camino de herradura que conecta a Martigny.

Napoleón, en ocasión de su viaje a Chamonix en 1860, prometió mejorar y facilitar el acceso al valle. En el siglo XX, la construcción del ferrocarril, entre Le Fayet y Martigny, contribuyó ampliamente a facilitar el acceso.

El siglo XX

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En 1900 inicia el turismo invernal y la clientela se lanza con entusiasmo a los nuevos deportes: el esquí, el patinaje, el curling o el bob. Las primeras competiciones datan de 1908 pero el verdadero orgullo de los deportes invernales son, sin lugar a dudas, los primeros juegos olímpicos invernales en Chamonix, en 1924: el gran evento que incentiva a las aldeas alrededor del macizo del Monte Blanco a acoger el desafío del esquí. En la primera mitad del siglo XX nacen los primeros proyectos de orden urbano, desde el más simple al más extravagante. Las estaciones de Combloux, Megève, Saint-Gervais, Courmayeur se desarrollan y, en poco tiempo, adquieren popularidad.

La construcción de los primeros complejos de esquí interesará esencialmente los lugares de alta cota y, en particular, los alpinos más adecuados para acoger las instalaciones de subida (alpes de Chécrouit, Planpraz, Mont d'Arbois, Orsières, etc...). Durante todo el siglo XX, en cota se ubican los primeros equipos de ascenso, mientras el valle está colonizado por los así llamados "hoteles turísticos" destinados a acoger un número creciente de huéspedes.

Desde los años 80, las inversiones registran una flexión, debida, esencialmente, a la finalización de grandes obras de construcción en los lugares más conocidos, pero también y principalmente por una nueva consciencia colectiva ante la organización del territorio, que se añade a una nevada irregular.

En el 2000 Espace Mont Blanc se constituye por un conjunto de sitios razonablemente equipados, con una capacidad de recepción en constante aumento. Los problemas ambientales que deben afrontar los administradores del territorio, políticos, funcionarios institucionales o representantes de asociaciones, se refieren esencialmente al valle o las vertientes de baja cuota.

Por otra parte, el tan ambicionado Monte Blanco goza de una protección suficientemente fuerte (sitio vinculado en la vertiente francesa) que obstaculiza a todos aquellos que tengan proyectos inadecuados o que no respeten el ambiente.